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Argentina espera fuertes ingresos de soja en año electoral 2011
June 22, 2010 / 2:31 PM / in 7 years

Argentina espera fuertes ingresos de soja en año electoral 2011

* Primeros indicios apuntan a buena cosecha de soja 2011

* Panorama ingreso dólares soja opacado por año electoral

Por Gabriel Burin

BUENOS AIRES, jun 22 (Reuters) - El complejo de la soja de Argentina, pilar de la tercera economía latinoamericana, tendría otro potente desempeño en el 2011, aunque parte del ingreso masivo de dólares que genera podría diluirse en una fuga de capitales ligada a temores por un año electoral.

La posible neutralización de parte del flujo de divisas de la oleaginosa, una de las mayores fuentes de recursos que tiene el país, desafiaría a la estabilidad cambiaria que sostiene el Gobierno al incrementar la presión sobre el peso, dijeron analistas.

El Panorama Agrícola Mundial del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) ratificó este mes una proyección preliminar de que Argentina cosechará 50 millones de toneladas de soja la próxima temporada, sobre una superficie de 18 millones de hectáreas.

Con esa producción, algo debajo del récord de 54 millones de toneladas anticipado para 2010, los ingresos en divisas del complejo oleaginoso argentino “serían muy similares a este año, siempre que los precios y el clima sigan favorables”, dijo Maximiliano Castillo Carrillo, director de la consultora ACM.

Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural de Argentina, señaló que si bien todavía es prematuro pronosticar el próximo resultado de la soja porque faltan meses para que comience la siembra, la producción prevista por el USDA efectivamente es posible.

Para el 2010, Ambrosetti proyecta que el sector de la soja generará ingresos por unos 19.600 millones de dólares, saldo que se mantendría en 2011, en base a 19 millones de hectáreas de siembra, un tiempo ligeramente más seco el próximo ciclo y un precio de la soja de 350-400 dólares en Chicago.

Argentina es el tercer exportador de la oleaginosa sin procesar y el primer proveedor de su harina y su aceite. Los dólares que origina ese negocio motorizan la economía y nutren tanto a la recaudación como a las reservas del Banco Central.

El Gobierno confía que la continua riqueza de la soja dará al Banco Central munición ante cualquier tensión, pero los analistas son cautos. Como en 2007, “incluso con altos niveles de ingresos de la soja, el mercado cambiario puede estar más ajustado, con presión sobre el peso”, dijo Castillo Carrillo.

Cálculos como el del USDA son clave para el Gobierno, que los necesita para estimar en su presupuesto anual de septiembre la cantidad de dólares que Argentina recibirá de la soja, cuánto se recaudará en concepto de impuestos a las exportaciones y cuál será el tipo de cambio esperado.

AÑO ELECTORAL, FUGA DE DOLARES

Pero algunos economistas advierten que parte de las divisas de la oleaginosa podría desviarse a una fuga de capitales a medida que se caliente la campaña para las presidenciales de octubre del 2011, algo usual en Argentina, cuando empresas y personas buscan refugio ante la incertidumbre política.

“Si bien las salidas de capitales son muy difíciles de predecir, cierto incremento podría ocurrir el año que viene por el ruido político antes de la segunda vuelta electoral que se prevé”, dijo Ramiro Castiñeira, de Econométrica, quien para el 2010 anticipa una fuga relativamente baja, de unos 8.000 millones de dólares.

Una rápida recuperación económica está elevando los índices de aprobación de la presidenta Cristina Fernández, mejorando el panorama para el candidato que su Gobierno decida lanzar. Pero los sondeos también dicen que muchos argentinos rechazan un estilo de gobernar áspero, marcado por agrios discursos contra medios de comunicación y opositores.

Durante la campaña presidencial del 2007 se produjo una fuga de capitales de 8.500 millones de dólares en sólo dos trimestres, que consumió parte de los 17.600 millones que había aportado el complejo de la soja y estranguló la liquidez económica.

En esa turbulencia, después de más de un año de tranquilidad cambiaria, el Gobierno permitió una depreciación del peso de 3 por ciento contra el dólar para frenar la fuga. A esa decisión le siguió una fuerte caída del 20 por ciento en el peso, debido a la crisis financiera global de 2008-2009.

Consciente del impacto inflacionario de la depreciación, Fernández apunta a mantener la estabilidad de la moneda. Incluso convirtió al tipo de cambio minorista, de 3,95 pesos ARSCC=, en una causa política cuando sus adversarios del campo pidieron otra devaluación por el aumento de costos.

Además, los analistas señalaron otras cuestiones que afectan a la economía local y, potencialmente, a la moneda. Mientras que Ambrosetti mencionó la incertidumbre sobre las políticas del Gobierno, Castillo destacó una situación fiscal riesgosa y Castiñeira advirtió sobre la elevada inflación.

Editado por Guido Nejamkis y Damián Wroclavsky

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