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El principal gasoducto de EEUU tardará días en reabrirse tras el ciberataque

NUEVA YORK, 11 may (Reuters) - El mayor oleoducto de Estados Unidos no reanudará sus operaciones hasta dentro de varios días debido a un ciberataque atribuido a una oscura red criminal llamada DarkSide.

FOTO DE ARCHIVO: Tanques de retención de Colonial Pipeline en Woodbridge, Nueva Jersey. Colonial Pipeline/vía REUTERS

El ataque al oleoducto propiedad de Colonial, que transporta casi la mitad del combustible que se consume en la costa este de Estados Unidos, es uno de los secuestros digitales más perjudiciales de los que se tiene constancia.

Aunque el impacto está por cuantificar, el cierre del oleoducto reducirá la disponibilidad de combustible a corto plazo, hará subir los precios y obligará a las refinerías a reducir la producción porque no tienen forma de enviar el gas.

La compañía, de propiedad privada, dijo el lunes que estaba trabajando en la reanudación por fases con “el objetivo de restablecer sustancialmente el servicio operativo para el final de la semana.”

El FBI atribuyó el ciberataque a DarkSide, un grupo que se cree que está basado en Rusia o Europa del Este. Su “ransomware” se dirige a ordenadores que no utilizan teclados en los idiomas de las antiguas repúblicas soviéticas, dijeron los ciberespecialistas.

El presidente Joe Biden dijo que hasta ahora no había pruebas de que el Gobierno de Rusia estuviera involucrado.

EL OBJETIVO ES GANAR DINERO

Un comunicado emitido en nombre del grupo el lunes decía: “Nuestro objetivo es ganar dinero, y no crear problemas a la sociedad”. Su declaración no mencionaba a Colonial Pipeline por su nombre.

El “ransomware:” es un tipo de malware diseñado para bloquear los ordenadores mediante la encriptación de los datos. Los piratas informáticos exigen un pago para permitir al propietario recuperar el acceso. No se sabe cuánto dinero piden los hackers, y Colonial no ha comentado si pagaría.

Anne Neuberger, asesora adjunta de seguridad nacional para la ciberseguridad, dijo a los periodistas que la administración Biden no está ofreciendo asesoramiento sobre si Colonial debe pagar el rescate.

Colonial cerró el viernes su red de oleoductos de 8.850 kilómetros (5.500 millas), que mueve combustibles como gasolina, diésel y combustible para aviones, para proteger sus sistemas.

El episodio puso al descubierto la vulnerabilidad de las infraestructuras energéticas ante los piratas informáticos. Los parlamentarios estadounidenses respondieron con llamamientos a una mayor protección de las infraestructuras energéticas críticas.

Un portavoz del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, dijo que el ataque demostraba que los Estados miembros de la ONU debían combatir la ciberdelincuencia para evitar un “impacto devastador en el mundo en el que todos vivimos”.

Colonial reactivó el domingo algunas de sus líneas más pequeñas entre las terminales de combustible y los puntos de entrega a los clientes, liberando combustible que estaba almacenado localmente para los clientes. El lunes, también comenzó a operar manualmente su línea de combustible multiproducto de 700.000 barriles al día entre Greensboro, Carolina del Norte, y Maryland por un tiempo limitado mientras tiene inventarios existentes.

Sin embargo, sus líneas principales permanecieron cerradas, y un oleoducto alterno más pequeño operado por Kinder Morgan Inc que sirve a la misma región agotó su capacidad.

La interrupción se produjo en vísperas de la temporada de vacaciones de verano, cuando la demanda de gasolina y los viajes en avión tienden a alcanzar su punto máximo.

¿PROBLEMAS EN EL SURTIDOR?

Ante el temor a la escasez, los consumidores del sureste de Estados Unidos se apresuraron a repostar. En las gasolineras de Georgia, Carolina del Norte y Tennessee se observaron algunas compras motivadas por el pánico, según Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo de GasBuddy.

a Asociación Americana del Automóvil dijo que el precio promedio nacional de la gasolina subió a 2,96 dólares el galón y podría subir a su nivel más alto desde 2014.

En Georgia, el propietario de una empresa de camiones, Marcus Blash, se mostraba preocupado porque su negocio no puede almacenar combustible en sus instalaciones para protegerse de las subidas de precios.

“Pagamos en el surtidor”, dijo. “Todavía no nos ha afectado, pero esto nos va a doler mucho”.

Katina Willey, residente en Florida, fue a varias gasolineras antes de encontrar una que tuviera combustible a disposición. “Había colas en tres de las cinco estaciones que probé”, dijo.

Si la interrupción se prolonga, los proveedores de combustible podrían pasar a realizar sus envíos por camión y ferrocarril. El Departamento de Transporte levantó el domingo las restricciones a los conductores de los transportistas de combustible en 17 estados afectados por el cierre.

Los importadores de combustible de Estados Unidos están reservando camiones cisterna para traer gasolina de Europa. Las refinerías estadounidenses, incluidas Motiva Enterprises y Total, redujeron el lunes la producción en las plantas de la Costa del Golfo por la falta de transporte.

Información de Devika Krishna Kumar y Stephanie Kelly en Nueva York; Información adicional de Rich McKay en Atlanta, Raphael Satter y Steve Holland en Washington, y Laura Sanicola y Michelle Nichols en Nueva York; Edición de Cynthia Osterman y Peter Cooney; traducido por Flora Gómez

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